jueves, 20 de agosto de 2009

El último grito

Un varón herido arrastra sus rodillas por el piso
con un torrente de lágrimas que caen en un abismo.
En esa ciudad donde el viento siempre va en dirección contraria,
los paisajes son descoloridos,las verdades son deformadas,
las estatuas olvidadas y las traiciones disfrazadas.

El varón se mantiene en pie
pero sus pasos son torpes
no se sabe si llegara a la frontera entre el día y la noche.
Esta desabrido,
la herida es profunda, la sangre salpica los arrabales
y desemboca en el rió,ese que un día fue cristalino.
En su delirio se mofa de dioses que siempre le dieron la espalda
deshonra a los demonios que siempre le persiguieron.

Sus venas brotan, su piel inmunda a licor barato se descompone
siendo manjar de gusanos y zamuros.
A su lado su perro, si su fiel compañero
ese que dicen el mejor amigo del hombre, el sobrenombre
que las mujeres nos ponen cariñosamente.

En su último clamor, un nombre, el de siempre, el de sus temores,
el de sus constantes pesadillas,su único y atormentado amor.
Si ella, alguien más?

Andrés Belalba


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