lunes, 24 de agosto de 2009

Un poeta que resucita
entre versos agazapados en papel carbón.
Ese poeta que le sacaba brillo
a las palabras exhumadas
puliéndolas delicadamente
hasta darles un sentido
poblando hojas vírgenes y desordenadas
con ríos de tinta desparramada
que desembocan en la nada.

El poeta resucita
murió en alma
pero no en cuerpo
lleno de ilusiones rotas.
No hubo testigos
ni discípulos que le acompañaran
tampoco pan
mucho menos ultima cena
pero si vino del olvido
solo su libreta de poemas olvidados
firmados con tinta roja.

Andrés Belalba

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