martes, 15 de septiembre de 2009

Refugio

En la desolada habitación
silenciosa como el fondo del mar.
Aposento de tu escultural cadera
que se escurría en mis manos.
Refugio donde acariciaba en la oscuridad
tu cuerpo desabrigado y abandonado
en el sueño.
Lugar donde halagaba tu desbordante belleza
y la brisa desordenaba tu cabello.
Jardín de recuerdos imborrables.
Cementerio de utopías doblegadas.

Andrés Belalba

No hay comentarios:

Publicar un comentario