miércoles, 9 de diciembre de 2009

Caprichos de la vida.

Pedro, era un chico algo tímido, introvertido y de pocos pero fieles amigos. Su Madre Rosa, una señora mayor y anticuada, víctima de las secuelas que dejo la dictadura.
Paco su padre había fallecido cuando el tenia una edad prematura, a causa de un ataque al corazón mientras bebía unas copas con sus compañeros de trabajo en un frío noviembre, por lo cual tenía vagos recuerdos de el, aparte de que su madre había vetado hablar sobre el tema a raíz de su muerte.
Pedro tenia vocación por la pintura y por el arte en general, pero su madre le reprochaba diciéndole que esas cosas eran de fracasados y de vagos, que en su época todo era duro y difícil de conseguir , que no permitiría que su único hijo se descarrilara en tonterías, por lo cual lo obligaba a trabajar en lo que sea con tal de traer el pan a casa.
Un domingo por la mañana, Rosa entra en la habitación de su hijo, para verificar si permanecía allí pintando uno de esos tontos cuadros como los denominaba ella o se había escapado a una de esas fiestas nocturnas a las que Pedrito solía acudir rara vez. Para su sorpresa lo ve tirado en la cama, desabrigado, acompañado de un frasco de pastillas vacío.
Al mes llega un correo a casa de Rosa. En el membrete de la carta decía Universidad Bellas Artes de Madrid. Al abrirla ve que su hijo había ganado una Beca para cubrir la totalidad de la carrera de Artes plásticas en dicha Universidad.

Andrés Belalba.

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