sábado, 12 de febrero de 2011

Delirios Nocturnos

Salgo a la calle,
transitada por los que ya no están.
Con la firmeza de mis pasos en falso
intento escapar de quienes no me persiguen.
Los pájaros deliran cruzando el cielo.
las sombras se esconden de sus sombras.
el vagabundo con la mirada perdida en el ayer.

Cruzo la esquina,
el niño abandonado llora
en los brazos de la soledad.
En las vitrinas del horror
se exhiben maniquíes de carne y hueso.
El vendedor ofrece billetes a la felicidad
ya sorteados por los tristes.

Miro el reloj del tiempo,
es la hora donde las almas perdidas se encuentran.
Otros vienen de regreso de lugares
donde jamás volvieron.
Se escuchan voces muertas que resucitan,
mientras un par de miserables contrabandean
esperanzas piratas
y los amores que pasaron de largo, se venden
al mejor postor al otro lado del camino.

Yo desde aquí,
puedo ver como en el mar de los porqués
flotan restos de quizás
que llegarán a orillas desconocidas.
Me acompaña el lamento del perdedor,
que con una buena mano no supo ganar la partida.

Me siento y espero que vuelva,
lo que se comió las polillas del pasado.

Andrés Belalba.

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