miércoles, 27 de abril de 2011

El tiempo no pasa en vano

Un día, un niño escribió un sueño en un trozo de papel y dejó que se lo llevara el viento.


Años después, el niño hecho adulto se encontraba en el mismo lugar y el viento le devolvió el trozo de papel en blanco.

Un día, un joven abandonó su ciudad natal y el reloj de pared marcaba las 12:15 de la noche.

Años después, el joven hecho adulto regresó a su ciudad y al entrar a su casa el reloj de pared marcaba las 12:15 pero era de día.

Un día, un hombre se despidió de su mujer prometiendo regresar lo más pronto posible.

La mujer lo despidió con un beso y una sonrisa triste.

Años después, el hombre no volvió y la mujer en la puerta se despedía de él con una lágrima antes de morir.

Belan

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