domingo, 8 de mayo de 2011

Un encuentro con el destino II

Un poeta, iba cargado de versos haciendo malabares para que no se cayeran,pero tropezó con alguien y los versos quedaron desparramados por el suelo.
El poeta y la chica del fortuito accidente, se agacharon al mismo tiempo para recogerlos sin mirarse a los ojos. Cuando se levantaron y la chica le dio los versos que había recogido, esta vez mirándose a los ojos, el poeta los junto todos y le dijo:
Toma son tuyos, hace tiempo que te estaba buscando para entregártelos.

Belan Babalú.

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