sábado, 10 de septiembre de 2011

Pequeños detalles

Mientras esperaba en la caja del supermercado una señora mayor entra lentamente, con una muleta y una bolsa con comida, sudorosa y visiblemente cansada.
La señora le pregunta al cajero: “¿Perdona, y el señor que pide dinero fuera del súper dónde está?
El cajero un poco extrañado le dice: "No tengo ni idea, yo entré a trabajar a las tres y no lo vi".
"Es que esta mañana hablamos y quedamos en que le traería un poco de comida. Le preparé una tortilla de patatas y le dejo también un poco de pan", indica la señora.
El cajero le pregunta a su compañera: "¿Sabes algo del hombre que pide dinero fuera del supermercado?"  "Hace días que no lo veo", dice la compañera con desinterés.
Un poco de desilusión se dibuja en el rostro de la señora. Pasan unos segundos y le pide al cajero si puede dejarle la comida para que se la dé cuando el pobre hombre vuelva, ya que ella debe ir al médico.
El cajero le dice que sí, que si lo ve le dará la comida, pero que no garantiza que el mendigo entienda que fue ella la que dejó la comida, ya que es extranjero.
"Qué maja es la señora", dice el cajero en voz alta.
Cuando salgo del supermercado, veo a la señora caminando con un poco de prisa, con gestos de desilusión por no encontrar al mendigo.
Yo por dentro me decía: “Si todos dejáramos un poco el egoísmo a un lado, toda esta podredumbre sería más tolerable”.

Andrés Belalba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario