jueves, 27 de septiembre de 2018

Algún día
me gustaría sentarme a esperar,
como lo hacen esos viejos en el Caribe
en una silla de mimbre, fuera de sus casas,
recibiendo la brisa de la tarde
y ver pasar mis abismos fugaces
mientras escucho la música de la vida.

lunes, 27 de agosto de 2018

Caminar sin muletas

Camino como si todo estuviera plagado de minas y el miedo controla una gran extensión de mi cuerpo.

Aburrido de seguir representando al personaje que magistralmente construí
infinito combate contra el viejo régimen de mi mente obsesiva
contra ese nudo que forman las fuerzas opuestas de las contradicciones
paralizado en el preámbulo oscuro de mi deseo.


Cuesta desprenderse de todo este peso y aceptar el derrumbe
vaciar los altares de nuestros dioses particulares
caminar sacrificando el soporte de las muletas-certezas heredadas,
caminar sin seguir el dictado del otro
aceptando las recaídas
viviendo esta doble vida
como si ya no bastara con vivir la que nos tocó.

sábado, 21 de julio de 2018

El golpe único que nunca llega

Llevo tiempo esperando el golpe único
como el de esos combates tan anunciados
que luego sólo duran quince segundos.

He bajado la guardia
pero el golpe no llega.

Qué difícil es pelar contra uno mismo.

domingo, 17 de junio de 2018

Al otro lado

Hay algo al otro lado
pero no queremos saber qué es
te quedas inmóvil justo en la línea divisoria
miramos el horizonte
mientras algo agujerea nuestra verdad absoluta.

Dudamos y nos tambaleamos.

Hay una voz al otro lado
pero no queremos escucharla
preferimos el ruido de las certezas.

Dudamos y nos tambaleamos.

Hay un camino antes de dar el paso
a lo que solo se juega dentro de cada uno de nosotros
si nos decidimos a realizar ese acto subversivo
seguro que nos encontraremos al otro lado.

lunes, 28 de mayo de 2018

Para seguir

El círculo vicioso claustrofóbico de la rutina
nos arrastra con su inercia devastadora
aturdidos por las cajas de resonancia de la nada
soportamos el peso de lo que escondemos cuando miramos
soportamos el peso de lo que escondemos cuando hablamos
trabajo físico de nuestras mentes colapsadas
materia prima de nuestra neurosis histeria obsesiva
contracorriente de nuestros deseos
lluvia de contradicciones sobre mojado de certezas
uñas largas de palabras arañando el cuerpo piedra del silencio
pasos abismos en caminos niebla
en un mundo gran superficie del odio
trasplante de poema pulmón
buscando oxígeno fresco
para seguir desentrañando colores vivos en la oscuridad
para seguir descubriendo lenguajes ignorados dentro del lenguaje heredado
para seguir, para seguir, para seguir.

viernes, 18 de mayo de 2018

Sostenerme

Cuánta humedad de revelaciones ignoradas
y si embargo cuánta soberbia de respuestas definitivas
Cuánto deseo fértil perdido debido a la sequía de mis actos

Sin embargo me verás sostenerme
a pesar de que todo lo sólido se va desgastando
aceptaré con humildad todo lo que entre por esas grietas
beberé de las gotas fugaces que se forman al romperse otra gota
en una hoja
volveré a silencios antiguos
no para amordazarme
sino para renovar la voz
viviré esos instantes de pausa aunque todo me pase por encima
escucharé todos esos mundos multilingües y aunque no los entienda
sentiré su música misteriosa

Sin embargo me verás
sostenerme a pesar de las réplicas de la angustia.

domingo, 6 de mayo de 2018

Quitarse la máscara

Me quité la máscara y me miré en la palabra hombre
no había reflejo
sólo quedaba la corteza podrida que la cubría
mis índices de seguridad disminuyeron
y mis privilegios de hombre se vieron amenazados.

Me quité la máscara y me miré en el poema
no había reflejo
era como cuando te miras en un espejo
y lo que está al otro lado es nada, la imagen nítida de la nada,
la repetición de la nada, el espejismo de un poeta.

Mi quité la máscara y me enfrenté a mí
por fin pude despegar los ojos del suelo
para mirarme fijamente.
Algo se resintió, cedió y se fue abriendo poco a poco.

Me quité la máscara y miré mi soberbia
y no había reflejo
algo saltó al vacío de mi cuerpo
una y otra vez
cuerpo volcán inactivo
lava disecada en mis venas.

Late la boca de mi estómago
siento náuseas
siento miedo
un miedo como el que deben sentir los animales acorralados
siento como los gusanos se adelantan y empiezan a devorar mi cuerpo lentamente.

Eso es lo que sucede
cuando logras quitarte la máscara por un instante
aunque tengas la certeza de que te la volverás a poner
para no sentir nada.